Departamento: llamamos así a lo que se divide en porciones, iguales o no. Apartamento, compartimento pertenecen al mismo campo léxico. Compartimento estanco se dice de lo que no forma una unidad, una estructura: la parte que no tiene relación con el todo en el que se incluye.
Aquí queremos (plural de modestia) ser un departamento poco estanco (los humos se nos han dejado de subir a la cabeza). Accedemos a ser departamento únicamente a causa de la humana manía de ponerse etiquetas, aunque podemos confesar que no somos ajenos del todo a este vicio.
Estudio: los antiguos denominaban con el término studium a lo que hoy traducimos por afán, interés, vocablo este último contaminado por los otros sentidos de interés. Preferimos el sentido de la primera palabra, afán, acostumbrados en nuestra mocedad a fatigar libros con vistas a procurarnos un mañana digno de nuestros esfuerzos, esto por no mencionar otros afanes más prosaicos.
Anacrónico: tiene hoy un sentido peyorativo. Se califica de anacrónico a lo que está desfasado, incluso se utiliza como sinónimo inadecuado de lo que está fuera de lugar. Aquí, modernos sin escuela, reivindicamos el derecho a la sana anacronía. No aceptamos gurús que nos rijan y echamos mano de lo anacrónico como el que recurre al guardarropa de ideas que tal vez pasado mañana se volverá a poner de moda en el singular prêt- à- porter ideológico de este principio de siglo.
El Departamento de Estudios Anacrónicos recurrirá a cualquiera de los medios a su alcance para reivindicar sus puntos de vista: la diatriba, la ironía, la sátira y todos cuantos puedan auxiliarle en sus posiciones. El pedir excusas se reserva para mejor ocasión, teniendo en cuenta que a nadie se obliga a visitar estas anotaciones, aunque la civilidad que nos caracteriza os privará de motivos de sofoco.
Quedad con salud.
Aquí queremos (plural de modestia) ser un departamento poco estanco (los humos se nos han dejado de subir a la cabeza). Accedemos a ser departamento únicamente a causa de la humana manía de ponerse etiquetas, aunque podemos confesar que no somos ajenos del todo a este vicio.
Estudio: los antiguos denominaban con el término studium a lo que hoy traducimos por afán, interés, vocablo este último contaminado por los otros sentidos de interés. Preferimos el sentido de la primera palabra, afán, acostumbrados en nuestra mocedad a fatigar libros con vistas a procurarnos un mañana digno de nuestros esfuerzos, esto por no mencionar otros afanes más prosaicos.
Anacrónico: tiene hoy un sentido peyorativo. Se califica de anacrónico a lo que está desfasado, incluso se utiliza como sinónimo inadecuado de lo que está fuera de lugar. Aquí, modernos sin escuela, reivindicamos el derecho a la sana anacronía. No aceptamos gurús que nos rijan y echamos mano de lo anacrónico como el que recurre al guardarropa de ideas que tal vez pasado mañana se volverá a poner de moda en el singular prêt- à- porter ideológico de este principio de siglo.
El Departamento de Estudios Anacrónicos recurrirá a cualquiera de los medios a su alcance para reivindicar sus puntos de vista: la diatriba, la ironía, la sátira y todos cuantos puedan auxiliarle en sus posiciones. El pedir excusas se reserva para mejor ocasión, teniendo en cuenta que a nadie se obliga a visitar estas anotaciones, aunque la civilidad que nos caracteriza os privará de motivos de sofoco.
Quedad con salud.